viernes, 24 de mayo de 2019

Felicidades

Felicidades pequeña...

por haberte olvidado de todo lo bueno,

por ser capaz de repudiar lo nuestro como si fuera ajeno,

por hacerme pensar que merezco esto.


Esta indiferencia,

malas caras,

distancia,

desconocimiento,

malos gestos.


Felicidades porque tu actitud me dice todo esto, aunque bien sabes que no es lo que yo quiero.

Yo tampoco me he olvidado de lo malo, ni de todo aquello que nos trajo aquí. Pero tampoco dejo

atrás los buenos recuerdos, los buenos momentos, los que parecías mi espejo...

Yo no te puedo odiar, aunque aún haya recuerdos que cuando aprietan, ya no hay quién me duerma.

No pretendo una amistad.


Pero no, no merezco esto. Ni tampoco lo merecen las que un día fuimos. Te olvidaste de cuantas

cosas asumí con tal de estar a tu lado, de cuantas veces me dejé la piel por ver ese gesto nervioso de

tu boca, de cómo a veces hubiéramos comprado segundos con tal de estar más rato juntas, de cómo se

nos dormía un brazo en un abrazo en la cama, de las caricias de madrugada, de los nervios de hoteles,

del sexo con amor... Te olvidaste de cómo te miraba sólo a ti. De cómo no me hacía falta nada más,

de cuánto te idolatraba... Te quedaste con la parte del amor que más amarga. Con el final, cuando

nada encaja. Cuando alguien tiene que ser valiente de alejarse.


Te quedaste con el final, cuando ya no me quedaban fuerzas. Pero sí que quería. En el fondo me

moría porque me dijeras que sí que podíamos. Que te hubieras girado. Que me hubieras buscado...


Pero así han pasado los meses, sí que hiciste "bomba de humo". Por quedarte con lo malo te olvidaste

de cuando bailábamos felices en una terraza, de cuando nos acariciábamos el alma...


Supongo que como un día me dijiste, así es más fácil. Odiarme lo hace todo más fácil. Pero no te

engañes cuando pienses que no te he querido con toda mi alma aunque muchas veces, no supimos

como hacerlo. No te engañes pensando que abandoné porque era la opción fácil, porque no te haces a

la idea... No te engañes con afirmaciones que por dentro sabes que no son verdad, por favor, no te

engañes. Sabes bien que desde que te conocí traté de darte todo, pero tú nunca te preguntaste por qué

cambié, por qué se me agotó la ilusión. Ojalá te lo hubieses preguntado.


No te engañes ni me tengas por la persona que fui cuando todo estaba a punto de romperse. Tú sabes

que te hubiera bajado la luna si hubiera podido como el más tonto de los enamorados. Y que estabas

por encima de todo incluso cuando te tenía debajo.


Felicidades pequeña... por haberte olvidado de todo esto. Por ser capaz... Por no dejarme entenderte.

Pero felicidades... esta vez sin ser "otro año más que vivo contigo y que puedo felicitarte", esta vez

sin verte un día como hoy, pero recordando tu huella.






jueves, 4 de abril de 2019

My ghost


Supongo que ya estamos muy lejos de toda la vorágine de sensaciones y momentos vividos.

No lejos de tiempo sino de distancia. No distancia de kilómetros sino de ignorancia. De indiferencia tuya, mía.

Ahora estamos cerca de caretas, de supuestas fortalezas.

Ya no quedan restos de tus gritos, sólo silencio y mucho ruido en las noches que me ahogas.


Todos tus restos penden ahora de mis hilos, de mis inseguridades, de mis agobios. De mi miedo a volver a vivir algo parecido. De mi pena por verte como una desconocida. De tu manía por querernos enemigas.






jueves, 6 de julio de 2017

Donde la vida empieza y el amor nunca termina

Abuelo. Rey. Cielo. Cuco. Bonito:
hoy tengo unas palabras para tí,
porque soy así, porque me quedo con diez mil cosas que decirte y me pierdo a la tercera.
Hoy te he visto pelear, disimular, sufrir, llorar... Hoy te he visto al natural.
Y me pareces la persona más buena del mundo. Pero no lo digo por decir, ya lo dicen tus ojitos caramelo que han visto 89 años pasar brindando cariño y ayuda a los tuyos. Tambien lo han visto tus manos, molidas de las manualidades que has tenido que hacer para librarme de muchas. Lo dice tu sonrisa y tu conocimiento eterno de la vida que siempre me has regalado.

"Disfruta de la vida, pásalo siempre estupendo"
"Cuida a mamá"
"Pisa fuerte monumento que el suelo lo paga el ayuntamiento"
"Vales tu peso en oros"
"Mi comino"

Abuelo hoy me ha dolido a mí verte sufrir. Y lo daría todo por tenerte toda mi vida conmigo. Eres mi vida, tú si que me tienes en tu bolsillo chico... para siempre y más allá.

TE QUIERO POR SIEMPRE Y POR TODO

Lloviendo, otra vez.

Casi ni recuerdo cuándo fue la última vez que me puse frente a una hoja en blanco para desahogarme. O puede que no quiera recordarlo.
Si algo me caracteriza es la pasión por los extremos. Extremos por escribir euforia en las nubes y por escribir tristeza por los suelos.
Lo peor, saber que han sido muchos menos poemas felices, que no sabrían igualar a los tristes.
Y no, no soy una persona triste, negativa o pesimista. Casi que me considero todo lo contrario. Feliz, a ratos. Como todos.
Pero en momentos buenos no escribo. Suelo saborear todo lo que incluye saber vivir, valorar, saber sentir, memorando mi película favorita, Amelie.
Pero a veces me pierdo. Y me busco. Y me desgasto con preguntas cuyas respuestas no sé dónde las he dejado.
Ojalá volver a tener el coraje y las ganas que tuve a mis 16. Bueno, ganas muchas, coraje a medias. Me quedaron cosas por hacer, cosas por decir.
Justo como ahora, 5 años después.
Puede que no haya cambiado tanto.
Aquí me ves,
llorando otra vez,
como una niña de dieciséis
con el corazón roto
por primera vez.

Y no soy tan diferente, 
sigo soñando con lo mismo.
Con la misma sensación perenne,
eterna,
como para algunos la vida,
como para mí tus recuerdos.

Te sorprendería saber que cada vez que llueve por dentro,
me salva recordar todo tu fuego. 

domingo, 11 de junio de 2017

Entonces sí.

No hace mucho, ni tan poco que leí: "el amor no puede doler".

Y es ahora y gracias a una carta cuando por fin, entiendo el significado.

"Cuando estoy contigo me siento fuerte, como si nada pudiera hacerme daño"

Eso sí que era amor. Del bueno. Del puro.

Del que te hace perder la puta cabeza,

los frenos

y los miedos.

El que te despierta cada mañana con ganas,

el que siempre echarás en falta...

Entonces sí que era amor.


Era amor porque no dolía,

hasta que desapareció.






jueves, 23 de junio de 2016

Gente normal a mi alrededor, normal.
(¿)Amigos(?) normales a mi alrededor, normal.
Ansiedad en mi interior, normal.
Me encierro sola entre cuatro paredes,
respirar...

domingo, 29 de mayo de 2016


Dark and lonely, I need somebody to hold me.
Summer is in the air, baby, heaven is in your eyes...


La depresión no me deja sola.



Paz. Calma. 
En esta habitación dónde no tengo que dar explicaciones a nadie. Dónde no me tengo que poner una máscara para fingir que soy una más. Dónde puedo llorar sin secarme las lágrimas, sin tener que escuchar cómo algunos me recuerdan que "todo pasará" que "piense en otras cosas" y lo peor, que "deje de llorar". En mi habitación, dónde no tengo que huir de nada, la soledad y la depresión me acompañan. 
Pero te confieso algo: he pensado en alguien, en algo. He pensado en una salida, en una risa. En algo que se cuele en mis adentros y me libere de todos estos pensamientos.
Toda una vida escribiendo, pequeña. Toda una vida dando más de lo que podía dar por los demás. Y mírame ahora, llorando para nadie. Desahogándome en hojas de papel, en entradas de blog que nadie leerá. Dónde está ahora todo lo que merezco, dónde están mis ganas, mi hambre de mundo, mi fuerza, mi modo de volar sin alas, las noches hasta las tantas, mis sonrisas a las falsas, mis románticos insomnios que se traducían en versos de nostalgia.
Y como se dice en los funerales, hay gente que prefiero que me recuerde bailando. Y sobre todo tú, recuérdame comiéndome tu mundo y el mío con la impulsividad de una adolescente. Impulsividad... ya ni recuerdo que era eso.
Recuerdame bailando. Soñando. Cantando.
Pero recuerdame como era, no como soy.

viernes, 22 de mayo de 2015

Ella es como la venda que se cae para dejar ver el paisaje,
como el abrazo que ahuyenta las dudas,
los besos que curan, 
es mágica,
es el "si" que cambia todos los "no puedo"
es el calor
que rompe mi hielo,
la tregua que calma el duelo.

Es la banda sonora a la que no igualan ni mil canciones,
ella es, y desde que es, yo también soy.

Llegó y me convertí en el ciego que vuelve a ver,
en el cojo que sueña con volver a andar,
y que da el paso,
el sordo que imagina como será un sonido,
y de repente lo recrea,
fui entonces como el que sale de un coma
y ve la vida de otra forma, 
como el que descubre que la felicidad
es mucho más que las nueve letras que la forman
y que yo las llevo de bandera,
como modo de vida y de ser,
y que las seis letras de su nombre,
tienen mucho que ver.



martes, 10 de junio de 2014

Feels like insomnia.

Mi cabeza me cuenta cosas que no me dejan conciliar el sueño.

Me cuenta que lo que se avecina tiene que ser grande, porque espero que de verdad todo esfuerzo tenga recompensa y porque dicen que tras la tormenta viene la calma, y qué gran verdad sabiendo que quién llega es el verano. 

Y no, no digo que el verano traiga la calma 
(me gusta cuándo las olas se vuelven locas) 
si no que se aleja la tormenta. 

O por lo menos eso parece.

Lo bueno es que, todos los veranos son especiales por algo. Por qué este iba a ser diferente. 
Quiero que este verano marque la diferencia. Decir verano 2014 y querer escribirlo con mayúsculas. Compartirlo con la gente adecuada. Porque hay veranos que me enseñaron a conocerme, a derribar mis límites y conseguir salir de un quirófano haciendo el símbolo de victoria logrando aprender mucho de mí misma y a la vez viví veranos tan mágicos que ciegan cómo los primeros rayos del sol que entran por la persiana de madrugada. 

Deben de existir miles de puntos de vista distintos, 
pero el mío piensa que no hay nada más mágico que las noches de verano. 

Significa sentirte libre, 
el olor a mar, 
las vans llenándose de arena,
ducharte y que te escueza la piel tras llevar todo el día al sol,
adrenalina,
los baños a las no se cuantas a.m, 
la música,  
perderse, 
encontrarse.

Porque las cosas se ven más claras 
con un toque de alcohol en la playa 
o con la mezcla de calor y humedad 
que te dejan el cuerpo sudado, 
sabiendo en ese justo momento 
por quién matarías por tener al lado. 





viernes, 25 de abril de 2014

Hay días en los que te sientes fuerte, sabes qué y cómo hacer las cosas. Otros, te das cuenta de que todo está patas arriba, desordenado. Ese desorden que sólo permito en mi cuarto y que no soporto en mi vida.

Días en los que necesito sacarlo todo, todo lo que duele. Nunca he sido de dejarme ayudar, porque nunca me oirás sacar lo que me quema por dentro, al menos nunca del todo, a quién le confío mi dolor le estoy confiando mi vida y creo que es correr riesgos. 
Puedo gritar todo lo que quiera en un papel, quejarme, enfadarme, confesar lo que siempre está guardado dentro y que a veces pide un poco de aire. 

No ha pasado ni un mes y me siento cómo si hubieran pasado años, cómo si ya nada fuese lo mismo. Hay algo que ha cambiado en mis mañanas, días y noches. Tengo demasiadas preguntas que nadie sabe contestar, cuido bien tus recuerdos e intento no acordarme de todos a la vez, para que nunca se acaben. Tengo miedo, mucho. Cada día que pasa siento que ha sido verdad todo. Que no estás. Aún no he tenido el valor de pasar por tu puerta porque sé que te buscaría en cada rincón de la casa, que me perdería aún más y que sólo me encontraría en las fotos en las que sonrío de tu mesita de noche.

Sabes, la gente no nota ni se imagina el dolor que llevo a cuestas. Día a día hago el esfuerzo de fingir que consigo dormir, que no me levanto y me siento en un precipicio en ese segundo en el que me acuerdo de todo y me atraviesa, diariamente hago como si todo estuviese bien, bromeo, canto, bailo.. No soportaría mostrar mi dolor y que me abracen, que me confirmen que lo que ha pasado es cierto. Aunque a veces te juro que necesito tanto un abrazo y cuánto daño me hago a mi misma mostrando lo contrario...
Por eso te escribo hoy abuelo, he perdido la cuenta ya de las veces que lo he hecho, porque necesito tu ayuda, me siento perdida en todos los sentidos y necesito que me guíes, necesito no confundirme en mis decisiones, necesito encontrar un camino. Necesito que me acompañes, que no me dejes sola porque te siento tan lejos pero a la vez tengo la sensación de que cualquier día vamos a volver a tu restaurante favorito y que vas a venir tan elegante cómo siempre.
El dolor es compartido, si de algo me ha servido esto es para conocer algo que ya sabía. Lo querido que eres por mucha gente y el vacío que nos has dejado. Tendrías que escuchar a la abuela. Curiosa es su misma respuesta a la misma pregunta de siempre. 
¿Cómo estás?
Demasiados recuerdos..

Estés dónde estés, sé que ya no olvidas nada, que llevas todos esos recuerdos contigo y por eso nosotros no dejamos de recordar(te). Te voy a dedicar todas mis victorias y todas las veces que consiga levantarme, haré que estés orgulloso de mí. Te echamos de menos por aquí, cuídame por favor, ayúdame a encontrarme.

TE QUIERO.




sábado, 5 de abril de 2014

Y qué verdad más grande esa de que no sabemos cuánto queremos y necesitamos algo hasta que lo estamos perdiendo.
Siempre he sido una niña feliz, nadie era capaz de negar mi tremenda positividad y mi forma de ver las cosas de la vida con un color especial. En todos mis textos de antes de que todo cambiara en mi vida, no dejaba de mencionar palabras alegres, descripciones de colores vivos, porque así es como me sentía. Pero cómo no ser feliz si todo estaba bien.

Nunca me importó realmente nada en exceso. He llegado a sacar de quicio a amigos, profesores, padres y amores fugaces por mi forma de ignorar todo. Siempre me he sentido inmortal, pero en todos los sentidos. Tenía la certeza de que nada ni nadie podría hacerme daño. 
Pero un año todo cambió, Apareció una palabra en mi vida que desconocía, que me atraviesa por dentro y me parte en dos. Alzheimer.
Me dijeron que comenzarías a olvidar cosas pero te juro que me parecía imposible en alguien que se acordaba de memorizar hasta los más mínimos detalles. Y nunca me perdonaré no haber aprovechado lo suficiente contigo tus últimos meses buenos antes de entrar en esta pesadilla de pleno. Es un sentimiento de culpa que siempre llevaré a cuestas.
Echo de menos llegar a tu casa, sentarme a tu lado y que me contaras como te gustaba despertarte temprano para irte a jugar con tus amigos a las cartas y tomarte esos churros que tanto te gustaban. Echo de menos tener debates contigo acerca de los catalanes y que terminases indignándote. Echo de menos las nocheviejas que siempre comentabas lo guapas que ibamos todas y lo "finas" que somos y debemos seguir siendo. Pero sobre todo, echo de menos ver tus ojos verdes, verte hablar, verte sonréir, verte reír, verte andar, correr, quejarte, agradeciendo algo, regañárme, dándole un beso a la abuela, quejarte de las manías de la abuela... Echo de menos escucharte decir mi nombre. 

Hoy he tenido la suerte de que por una milésima de segundo, sé que te has acordado de mí. Y aunque en una sala de hospital no caben todas las palabras que me gustaría decirte, haber pasado dos horas sujetándote las manos mientras me las apretabas fuerte y a veces acariciabas, es lo mejor que me ha pasado desde hace mucho tiempo.
Sé que me has escuchado rogarte que te mantengas fuerte porque me has apretado la mano suavemente, y abuelo, ojalá pudiera hacer algo.

Te echo de menos.  

Y abuelo, que daría mil vidas por retroceder en el tiempo y haber aprovechado hasta el último segundo de tus recuerdos. Mantente fuerte por mí, que no sé ser sin ti... 


lunes, 24 de marzo de 2014

Just dreaming.

Me levantaré por la mañana temprano y sin yo ser consciente, será el día.
No sé que año será, ni qué día, ni si será verano o invierno, pero tampoco quiero saberlo. 
Será totalmente inesperado. 

Entonces cogeré mi coche y en el asiento de mi lado tendré a la persona que haya conseguido que yo comparta ese sueño con ella, alguien que habrá conseguido destruir todos mis muros uno a uno. 
Y aceleraré, mirando cómo los paneles de la carretera me informan que cada vez dejo todo más lejos. En el coche sonando un CD con canciones que aún no conozco, pero que estoy segura que estarán a la altura del momento. Me imagino metiendo quinta y mientras, ella cogiéndome la mano por sorpresa. Y bueno, un volante también se puede sujetar con una sola mano durante todo el viaje.

Y para empezar, no hay plan. 
Podemos perdernos por cualquier bosque y correr, hasta que nos cansemos y nos tiremos al suelo sin importar que nos ensuciemos, después guerra de cosquillas desde tu cuello a tu barriga, dejarte ganar y ver cómo te quedas dormida. No saber en qué kilómetro nos encontramos ni dónde acabaremos, pero disfrutemos del viaje.
Si nos apetece cenaremos en algún restaurante, reservaremos a dos nombres falsos y saldremos sin pagar. Sólo tenemos la preocupación de no tener que preocuparnos de nada. Hoy el mundo es nuestro. 
Podemos alquilar una moto y seguir haciendo kilómetros, hoy el mundo es tuyo, hoy el mundo es mío pero agárrate bien a mis caderas y que ninguna pase frío.
Acabaremos en alguna ciudad, que quizás sea Barcelona, París o Roma. (Por lo que dicen de que todos los caminos llevan a Roma) y podemos hacerlo, haciéndole honor al nombre al revés.

Y entonces acabaré perdida en un aeropuerto y cogeremos el primer vuelo. Y aunque tiemble en el despegue cerraré los ojos sabiendo que, habré cumplido un sueño.

Disfruten de su vuelo.





Y por pensar tengo un millón de cicatrices.















Y no digo que fuera un infierno, el infierno vino después.

domingo, 16 de marzo de 2014

Creo que nunca he escrito a alguien 
que valore realmente mis palabras,
mis musas siempre se han saltado
puntos, 
comas, 
paréntesis, aclaraciones
puntos suspensivos y puntos aparte
de mis versos, 
dejando siempre un final abierto.

                              Creo que debería escribir menos.

lunes, 10 de febrero de 2014

Salvavidas.

Quizás sólo se trate de cerrar los ojos y abrirlos mirando las cosas desde otro punto de vista.

Diariamente pasamos por alto millones de pequeños detalles que la vida, el día o las personas tienen con nosotros. Se trata de vivir pensando cómo aprovecharías este día si fuese el último, se trata de fijarse en lo más pequeño para poder llegar a ver lo grande.

Hablo de que en un día de lluvia en vez de esquivar los charcos puedes saltar sobre ellos con botas de agua y disfrutar de volver a sentirte niña.
Hablo de ignorar las heridas de dentro y recargarse con las cosas bonitas que te dicen a diario, que alguna gente te regala (sin esperar por ello nada a cambio).
Hablo de la gente que te asegura que sin tus cicatrices no serías tú (y las entiende) y también te aseguran que todas ellas se recogen en un mismo libro interior de "errores que no debo volver a cometer" y que así, juegas con ventaja en la vida.
Hablo de la gente que describe tus defectos como dones.
Y nos empeñamos en seguir poniendo altavoces a las palabras vacías de gente que sólo ha querido meternos ideas en la cabeza de alguien que no somos realmente. Nos empeñamos en escuchar lo que duele sin pararnos a cerrar los ojos, abrirlos y darnos cuenta de que a diario hay gente ofreciéndonos salvavidas en nuestro mar enturbiado.

Hoy me han regalado una visión desde fuera de mí misma. Alguien a quién quizás nunca he hecho ningún favor ni regalado ninguna palabra bonita en la vida y con quién coincido diariamente. Me gusta escuchar a los adultos hablar, han vivido más y por ello son sabios en muchos aspectos. Quizás me sorprende que me haya regalado esas palabras sin yo haberle hecho jamás el más mínimo gesto, y eso, me encanta. Me encanta la gente que da sin un por qué.

"Desde que eras una cría no he parado de verte siempre metida en líos y eso nunca te ha importado demasiado. Eres esa a la que le regañan y cuándo el profesor se da la vuelta te levantas y te pones a bailar y a hacerle burlas. Eres de esas que llegan por la mañana con ojos de una noche de no haber parado de llorar y nadie lo nota porque eres la primera en bromear con todos sin dejar que nadie, nadie, te vea por dentro ni se imagine las batallas que llevas perdidas contigo misma. Cualquiera como yo, pensaría que pasas del mundo, que te da todo igual. Pero hay que saber verte de cerca, siempre te he visto regalando consejos a quién ha necesitado tu ayuda, te he visto consolando a quién a llorado y te he visto compartiendo tus momentos con quién ha estado sólo. Así que hoy sólo quería decirte que te admiro, cría despreocupada con corazón enorme."

Y no sabéis lo feliz que me ha hecho que tras los cambios que he tenido que dar inconscientemente en estos últimos años, haya gente que siga sabiendo quién soy y siga sabiendo verme cómo quién he sido desde siempre y nunca he dejado de ser.

Quizás todos deberíamos ser más Amelié, saber ver esa mosca que hay en la película, preguntarnos cosas tan absurdas cómo ¿cuánta gente estará teniendo ahora mismo un orgasmo en mi ciudad?. Quizás deberíamos arriesgar más, querer más, besar más y sólo dañarnos si tenemos que mordernos. No hay que olvidar quienes somos, ni que sólo tenemos una vida para hacer todo eso que queremos.

Piensa que es la única vida que podemos compartir.-

domingo, 15 de diciembre de 2013

No te preocupes.

Siempre me costaba más de 15 minutos vestirme antes de verte porque tenía que pensar en qué ropas no me habías visto ya. Incluso los zapatos debían estar limpios, si no, me decías que la forma en la que vistes a la gente le dice mucho de tí y que si llevaba los zapatos sucios iba a dar una imagen que no era la correcta. Y si repetía camiseta me decías que, esa camiseta ya me la habías visto (y decías el día, el restaurante e incluso eras capaz de recordar hasta qué peinado llevaba). Cómo te gustaba sentarte frente a todos y pedir tus platos de chorizo, jamón serrano, morcilla... Y luego nos llamabas uno a uno y nos dabas un dinero para que nos comprásemos algo que nos hiciera ilusión.

No importa, precioso mío, no te preocupes si se te olvida cómo te gustaba ese jamón que me partías en tu casa y me dabas de merienda porque yo lo guardo con nitidez en mi cabeza. No importa tampoco que, me mires cómo quién mira por primera vez a un desconocido, no te preocupes si ya no recuerdas cómo la mirabas a la abuela y cómo la querías con todo tu corazón. Porque yo me encargo de guardarte esos momentos. No te preocupes que no han desaparecido, siguen en mí y prometo no dejarlos morir. Te quiero con toda el alma.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Diciembre

No sé si seré la única, pero adoro ver cómo Diciembre viste de luces una ciudad cansada de llover hojas, adoro ver familias unidas, abrigos sustituidos por abrazos, comienzas a ver besos que no dejan acabar frases, madres con las manos llenas de bolsas de regalos que mantendrán viva la ilusión bajo el árbol... Por eso, adoro recorrerme mi ciudad en Diciembre. Es un mes que se escribe en mayúscula, porque es un mes que vives intensamente. Hubo Diciembres que me unieron a personas que marcaron mis días, hubo Diciembres que marcaron un antes y un después y me cambiaron la vida, hubo Diciembres llenos de ilusión recorriendo pasillos que se hacían eternos hasta llegar al árbol, hubo Diciembres tristes que acabaron con una Nochevieja que anunciaba que todo iba a estar bien, hubo Diciembres buenos y hubo Diciembres dolorosos, pero ahí se quedan, porque nunca se olvidan.


jueves, 7 de noviembre de 2013

Mis sueños y Barcelona

Quizás la respuesta a todo
se encuentre en Barcelona,
en algún humilde piso
ya construido
o aún por construir,
pues nadie puede sentir que está muerto
con vistas a ese puerto.

Quizás la felicidad esté encerrada
en algún mimo de La Rambla
o en la fuente mágica de Montjuïc
reflejando los colores de tu falda.

Que a veces pienso en el futuro,
y me imagino dando vueltas por el pueblo español,
recorriendo cada ciudad de Andalucía
paseando de la mano
de alguien que me jure cada día que es mía.

Me imagino un día normal,
volver de trabajar
y que haya alguien con ganas de verme llegar.

Me imagino noches descubriendo nuevos momentos de la ciudad,
rincones dónde poder bailar,
sin prisas por llegar.

Quizás pasaría alguna noche de bar,
otra de verano tirada en la orilla con las mejores vistas al mar,
otra en algún hotel cometiendo algún exceso
de esos que llega el día siguiente
y no sientes el cuerpo.

Que no sé qué tendrá está ciudad que me incita a querer que mi destino, allí me haga llegar.







domingo, 3 de noviembre de 2013

Te culpas de lo que otras personas hicieron de tí.

El tiempo pasa y te da la razón.

Cuándo aún no conoces el amor, tampoco conoces sus efectos secundarios. 
Nadie se vuelve desconfiado o cerrado porque sí. 
Cuándo empiezas a conocer a gente y crees enamorarte de una cara o un cuerpo bonito no cambias, no te cambian porque no tienen acceso a tí. Nadie a quién yo no quiera puede hacerme daño. Y así pasas años, pensando que te has enamorado de todas las personas con las que te has cruzado y han luchado por tí. Pero sabes que alguien llegará y que te hará ver que ninguna persona de tu pasado ha significado nada más allá que una experiencia sin más. El amor entonces te romperá la mandíbula en cien mil mariposas. Empezarás a sentir que estas en un sitio dónde nunca antes habías estado y empezarás a querer. Querer a alguien es hacerse suyo. Ya no eres inmune al daño, pero eso la primera vez que pasa, tú no lo sabrás. 
Te tirarás a la piscina, darás todo y más aunque no recibas realmente nada. Confiarás en la otra persona ciegamente y le dedicarás todas esas palabras que deseabas casi gritárselas a alguien sin mayor remordimiento.
Pero nadie te avisa que debes ser más precavido. Que la gente no es cómo piensas, ni es cómo tú. Que un día te pueden querer cómo a nada, y al día siguiente eres un don nadie.

Y luego pasará el tiempo y te culparás de tus miedos, de tu desconfianza y de que te cueste sacar todo lo que llevas dentro. Y no entiendes que te estás culpando de lo que otras personas hicieron de tí.

Que a algunas personas nos obligan a crearnos un muro,
y sólo esperamos a quién derribe nuestro Berlín.