por haberte olvidado de todo lo bueno,
por ser capaz de repudiar lo nuestro como si fuera ajeno,
por hacerme pensar que merezco esto.
Esta indiferencia,
malas caras,
distancia,
desconocimiento,
malos gestos.
Felicidades porque tu actitud me dice todo esto, aunque bien sabes que no es lo que yo quiero.
Yo tampoco me he olvidado de lo malo, ni de todo aquello que nos trajo aquí. Pero tampoco dejo
atrás los buenos recuerdos, los buenos momentos, los que parecías mi espejo...
Yo no te puedo odiar, aunque aún haya recuerdos que cuando aprietan, ya no hay quién me duerma.
No pretendo una amistad.
Pero no, no merezco esto. Ni tampoco lo merecen las que un día fuimos. Te olvidaste de cuantas
cosas asumí con tal de estar a tu lado, de cuantas veces me dejé la piel por ver ese gesto nervioso de
tu boca, de cómo a veces hubiéramos comprado segundos con tal de estar más rato juntas, de cómo se
nos dormía un brazo en un abrazo en la cama, de las caricias de madrugada, de los nervios de hoteles,
del sexo con amor... Te olvidaste de cómo te miraba sólo a ti. De cómo no me hacía falta nada más,
de cuánto te idolatraba... Te quedaste con la parte del amor que más amarga. Con el final, cuando
nada encaja. Cuando alguien tiene que ser valiente de alejarse.
Te quedaste con el final, cuando ya no me quedaban fuerzas. Pero sí que quería. En el fondo me
moría porque me dijeras que sí que podíamos. Que te hubieras girado. Que me hubieras buscado...
Pero así han pasado los meses, sí que hiciste "bomba de humo". Por quedarte con lo malo te olvidaste
de cuando bailábamos felices en una terraza, de cuando nos acariciábamos el alma...
Supongo que como un día me dijiste, así es más fácil. Odiarme lo hace todo más fácil. Pero no te
engañes cuando pienses que no te he querido con toda mi alma aunque muchas veces, no supimos
como hacerlo. No te engañes pensando que abandoné porque era la opción fácil, porque no te haces a
la idea... No te engañes con afirmaciones que por dentro sabes que no son verdad, por favor, no te
engañes. Sabes bien que desde que te conocí traté de darte todo, pero tú nunca te preguntaste por qué
cambié, por qué se me agotó la ilusión. Ojalá te lo hubieses preguntado.
No te engañes ni me tengas por la persona que fui cuando todo estaba a punto de romperse. Tú sabes
que te hubiera bajado la luna si hubiera podido como el más tonto de los enamorados. Y que estabas
por encima de todo incluso cuando te tenía debajo.
Felicidades pequeña... por haberte olvidado de todo esto. Por ser capaz... Por no dejarme entenderte.
Pero felicidades... esta vez sin ser "otro año más que vivo contigo y que puedo felicitarte", esta vez
sin verte un día como hoy, pero recordando tu huella.










