Abuelo. Rey. Cielo. Cuco. Bonito:
hoy tengo unas palabras para tí,
porque soy así, porque me quedo con diez mil cosas que decirte y me pierdo a la tercera.
Hoy te he visto pelear, disimular, sufrir, llorar... Hoy te he visto al natural.
Y me pareces la persona más buena del mundo. Pero no lo digo por decir, ya lo dicen tus ojitos caramelo que han visto 89 años pasar brindando cariño y ayuda a los tuyos. Tambien lo han visto tus manos, molidas de las manualidades que has tenido que hacer para librarme de muchas. Lo dice tu sonrisa y tu conocimiento eterno de la vida que siempre me has regalado.
"Disfruta de la vida, pásalo siempre estupendo"
"Cuida a mamá"
"Pisa fuerte monumento que el suelo lo paga el ayuntamiento"
"Vales tu peso en oros"
"Mi comino"
Abuelo hoy me ha dolido a mí verte sufrir. Y lo daría todo por tenerte toda mi vida conmigo. Eres mi vida, tú si que me tienes en tu bolsillo chico... para siempre y más allá.
TE QUIERO POR SIEMPRE Y POR TODO
jueves, 6 de julio de 2017
Lloviendo, otra vez.
Casi ni recuerdo cuándo fue la última vez que me puse frente a una hoja en blanco para desahogarme. O puede que no quiera recordarlo.
Si algo me caracteriza es la pasión por los extremos. Extremos por escribir euforia en las nubes y por escribir tristeza por los suelos.
Lo peor, saber que han sido muchos menos poemas felices, que no sabrían igualar a los tristes.
Y no, no soy una persona triste, negativa o pesimista. Casi que me considero todo lo contrario. Feliz, a ratos. Como todos.
Pero en momentos buenos no escribo. Suelo saborear todo lo que incluye saber vivir, valorar, saber sentir, memorando mi película favorita, Amelie.
Pero a veces me pierdo. Y me busco. Y me desgasto con preguntas cuyas respuestas no sé dónde las he dejado.
Ojalá volver a tener el coraje y las ganas que tuve a mis 16. Bueno, ganas muchas, coraje a medias. Me quedaron cosas por hacer, cosas por decir.
Justo como ahora, 5 años después.
Puede que no haya cambiado tanto.
Si algo me caracteriza es la pasión por los extremos. Extremos por escribir euforia en las nubes y por escribir tristeza por los suelos.
Lo peor, saber que han sido muchos menos poemas felices, que no sabrían igualar a los tristes.
Y no, no soy una persona triste, negativa o pesimista. Casi que me considero todo lo contrario. Feliz, a ratos. Como todos.
Pero en momentos buenos no escribo. Suelo saborear todo lo que incluye saber vivir, valorar, saber sentir, memorando mi película favorita, Amelie.
Pero a veces me pierdo. Y me busco. Y me desgasto con preguntas cuyas respuestas no sé dónde las he dejado.
Ojalá volver a tener el coraje y las ganas que tuve a mis 16. Bueno, ganas muchas, coraje a medias. Me quedaron cosas por hacer, cosas por decir.
Justo como ahora, 5 años después.
Puede que no haya cambiado tanto.
Aquí me ves,
llorando otra vez,
como una niña de dieciséis
con el corazón roto
por primera vez.
llorando otra vez,
como una niña de dieciséis
con el corazón roto
por primera vez.
Y no soy tan diferente,
sigo soñando con lo mismo.
Con la misma sensación perenne,
eterna,
como para algunos la vida,
como para mí tus recuerdos.
Te sorprendería saber que cada vez que llueve por dentro,
me salva recordar todo tu fuego.
domingo, 11 de junio de 2017
Entonces sí.
No hace mucho, ni tan poco que leí: "el amor no puede doler".
Y es ahora y gracias a una carta cuando por fin, entiendo el significado.
"Cuando estoy contigo me siento fuerte, como si nada pudiera hacerme daño"
Eso sí que era amor. Del bueno. Del puro.
Del que te hace perder la puta cabeza,
los frenos
y los miedos.
El que te despierta cada mañana con ganas,
el que siempre echarás en falta...
Entonces sí que era amor.
Era amor porque no dolía,
hasta que desapareció.
Y es ahora y gracias a una carta cuando por fin, entiendo el significado.
"Cuando estoy contigo me siento fuerte, como si nada pudiera hacerme daño"
Eso sí que era amor. Del bueno. Del puro.
Del que te hace perder la puta cabeza,
los frenos
y los miedos.
El que te despierta cada mañana con ganas,
el que siempre echarás en falta...
Entonces sí que era amor.
Era amor porque no dolía,
hasta que desapareció.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
