Siempre me costaba más de 15 minutos vestirme antes de verte porque tenía que pensar en qué ropas no me habías visto ya. Incluso los zapatos debían estar limpios, si no, me decías que la forma en la que vistes a la gente le dice mucho de tí y que si llevaba los zapatos sucios iba a dar una imagen que no era la correcta. Y si repetía camiseta me decías que, esa camiseta ya me la habías visto (y decías el día, el restaurante e incluso eras capaz de recordar hasta qué peinado llevaba). Cómo te gustaba sentarte frente a todos y pedir tus platos de chorizo, jamón serrano, morcilla... Y luego nos llamabas uno a uno y nos dabas un dinero para que nos comprásemos algo que nos hiciera ilusión.
No importa, precioso mío, no te preocupes si se te olvida cómo te gustaba ese jamón que me partías en tu casa y me dabas de merienda porque yo lo guardo con nitidez en mi cabeza. No importa tampoco que, me mires cómo quién mira por primera vez a un desconocido, no te preocupes si ya no recuerdas cómo la mirabas a la abuela y cómo la querías con todo tu corazón. Porque yo me encargo de guardarte esos momentos. No te preocupes que no han desaparecido, siguen en mí y prometo no dejarlos morir. Te quiero con toda el alma.
domingo, 15 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
Diciembre
No sé si seré la única, pero adoro ver cómo Diciembre viste de luces una ciudad cansada de llover hojas, adoro ver familias unidas, abrigos sustituidos por abrazos, comienzas a ver besos que no dejan acabar frases, madres con las manos llenas de bolsas de regalos que mantendrán viva la ilusión bajo el árbol... Por eso, adoro recorrerme mi ciudad en Diciembre. Es un mes que se escribe en mayúscula, porque es un mes que vives intensamente. Hubo Diciembres que me unieron a personas que marcaron mis días, hubo Diciembres que marcaron un antes y un después y me cambiaron la vida, hubo Diciembres llenos de ilusión recorriendo pasillos que se hacían eternos hasta llegar al árbol, hubo Diciembres tristes que acabaron con una Nochevieja que anunciaba que todo iba a estar bien, hubo Diciembres buenos y hubo Diciembres dolorosos, pero ahí se quedan, porque nunca se olvidan.
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