domingo, 15 de diciembre de 2013

No te preocupes.

Siempre me costaba más de 15 minutos vestirme antes de verte porque tenía que pensar en qué ropas no me habías visto ya. Incluso los zapatos debían estar limpios, si no, me decías que la forma en la que vistes a la gente le dice mucho de tí y que si llevaba los zapatos sucios iba a dar una imagen que no era la correcta. Y si repetía camiseta me decías que, esa camiseta ya me la habías visto (y decías el día, el restaurante e incluso eras capaz de recordar hasta qué peinado llevaba). Cómo te gustaba sentarte frente a todos y pedir tus platos de chorizo, jamón serrano, morcilla... Y luego nos llamabas uno a uno y nos dabas un dinero para que nos comprásemos algo que nos hiciera ilusión.

No importa, precioso mío, no te preocupes si se te olvida cómo te gustaba ese jamón que me partías en tu casa y me dabas de merienda porque yo lo guardo con nitidez en mi cabeza. No importa tampoco que, me mires cómo quién mira por primera vez a un desconocido, no te preocupes si ya no recuerdas cómo la mirabas a la abuela y cómo la querías con todo tu corazón. Porque yo me encargo de guardarte esos momentos. No te preocupes que no han desaparecido, siguen en mí y prometo no dejarlos morir. Te quiero con toda el alma.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Diciembre

No sé si seré la única, pero adoro ver cómo Diciembre viste de luces una ciudad cansada de llover hojas, adoro ver familias unidas, abrigos sustituidos por abrazos, comienzas a ver besos que no dejan acabar frases, madres con las manos llenas de bolsas de regalos que mantendrán viva la ilusión bajo el árbol... Por eso, adoro recorrerme mi ciudad en Diciembre. Es un mes que se escribe en mayúscula, porque es un mes que vives intensamente. Hubo Diciembres que me unieron a personas que marcaron mis días, hubo Diciembres que marcaron un antes y un después y me cambiaron la vida, hubo Diciembres llenos de ilusión recorriendo pasillos que se hacían eternos hasta llegar al árbol, hubo Diciembres tristes que acabaron con una Nochevieja que anunciaba que todo iba a estar bien, hubo Diciembres buenos y hubo Diciembres dolorosos, pero ahí se quedan, porque nunca se olvidan.


jueves, 7 de noviembre de 2013

Mis sueños y Barcelona

Quizás la respuesta a todo
se encuentre en Barcelona,
en algún humilde piso
ya construido
o aún por construir,
pues nadie puede sentir que está muerto
con vistas a ese puerto.

Quizás la felicidad esté encerrada
en algún mimo de La Rambla
o en la fuente mágica de Montjuïc
reflejando los colores de tu falda.

Que a veces pienso en el futuro,
y me imagino dando vueltas por el pueblo español,
recorriendo cada ciudad de Andalucía
paseando de la mano
de alguien que me jure cada día que es mía.

Me imagino un día normal,
volver de trabajar
y que haya alguien con ganas de verme llegar.

Me imagino noches descubriendo nuevos momentos de la ciudad,
rincones dónde poder bailar,
sin prisas por llegar.

Quizás pasaría alguna noche de bar,
otra de verano tirada en la orilla con las mejores vistas al mar,
otra en algún hotel cometiendo algún exceso
de esos que llega el día siguiente
y no sientes el cuerpo.

Que no sé qué tendrá está ciudad que me incita a querer que mi destino, allí me haga llegar.







domingo, 3 de noviembre de 2013

Te culpas de lo que otras personas hicieron de tí.

El tiempo pasa y te da la razón.

Cuándo aún no conoces el amor, tampoco conoces sus efectos secundarios. 
Nadie se vuelve desconfiado o cerrado porque sí. 
Cuándo empiezas a conocer a gente y crees enamorarte de una cara o un cuerpo bonito no cambias, no te cambian porque no tienen acceso a tí. Nadie a quién yo no quiera puede hacerme daño. Y así pasas años, pensando que te has enamorado de todas las personas con las que te has cruzado y han luchado por tí. Pero sabes que alguien llegará y que te hará ver que ninguna persona de tu pasado ha significado nada más allá que una experiencia sin más. El amor entonces te romperá la mandíbula en cien mil mariposas. Empezarás a sentir que estas en un sitio dónde nunca antes habías estado y empezarás a querer. Querer a alguien es hacerse suyo. Ya no eres inmune al daño, pero eso la primera vez que pasa, tú no lo sabrás. 
Te tirarás a la piscina, darás todo y más aunque no recibas realmente nada. Confiarás en la otra persona ciegamente y le dedicarás todas esas palabras que deseabas casi gritárselas a alguien sin mayor remordimiento.
Pero nadie te avisa que debes ser más precavido. Que la gente no es cómo piensas, ni es cómo tú. Que un día te pueden querer cómo a nada, y al día siguiente eres un don nadie.

Y luego pasará el tiempo y te culparás de tus miedos, de tu desconfianza y de que te cueste sacar todo lo que llevas dentro. Y no entiendes que te estás culpando de lo que otras personas hicieron de tí.

Que a algunas personas nos obligan a crearnos un muro,
y sólo esperamos a quién derribe nuestro Berlín.

martes, 1 de octubre de 2013

La vida no enseña, enseñan las personas.

Por costumbre, siempre escribo cuándo me inspira alguien importante. Pero a veces, el simple hecho de ver un gesto bonito por la calle me hace tener ganas de coger un papel y un bolígrafo para escribir las primeras palabras que se me han pasado por la cabeza para luego reconstruirlas. Es verdad que suelo hablar siempre sobre el amor o sobre injusticias, pero muchas veces se nos olvida que hay cosas tan grandes cómo el saber que alguien te quiere de verdad con una certeza enorme y ese es el amor de tu familia. Y creía que me iba a librar de hablar del amor, él siempre presente...


No sé si es bueno cuándo escribo. Porque a veces me sirve cómo una vía para expresar mi euforia, pero otras, busco que me llene. Y creo que esta es una de estas veces que escribes cómo vía de escape. Porque sabes que un papel y un bolígrafo no te van a juzgar, que te van a entender. Que saben hasta tu último miedo, tu último pensamiento del día y hasta tu más absurda fantasía erótica. 

El motivo por el que hoy quería escribir es para hablar de dos pilares que hay en mi vida y que quizás sin ellos yo no sería quién soy. Sé que esa frase, se usa para todo. Pero yo a mis frases las cuido, no miento en cuánto a sentimientos. Son dos personas que me han cambiado, me han guiado.

Ellos son mis abuelos. No sabéis lo que es tener un día de perros y aparecer por la puerta de su casa y que mi abuelo empiece a decirme todos los elogios existentes y por existir y ver cómo a mi abuela se le cambia la cara y le brilla la sonrisa.

Qué decir de tantos consejos que guardo con tanto cariño en mi alma, tantos de ellos que me han hecho levantarme y que me aplico diariamente.
Que si alguien me hacía daño, mi abuela decía que se lo comía con patatas. Que si alguien pensaba que yo era fea, era un ciego. Que si alguien no me quería, era porque no me conocía. Que para ella siempre he sido una pequeña, pero muy madura. 

Qué decir de que alguien de otra época me hiciese aceptarme a mi misma tal y como fuese. Tantas veces me ha dicho que NADA importa tanto cómo mi felicidad.  Ella es esa persona que me ha guardado tantas travesuras de pequeña y otras tantas de adolescente. Me ha guardado dolor, me ha guardado momentos. Me ha curado heridas, desde las rozaduras en mi rodilla cuándo aún era una cría hasta algunas interiores. Que yo daría la vida por ella y por mi abuelo porque me han hecho ser quién soy y que si me olvido de mis fuerzas o me siento perdida, siempre tengo sus abrazos y sus palabras bonitas. Que no sé hasta que punto me perderé el día que no estén, pero sólo sé que cada vez que sonríen o me cuentan lo felices que son al verme son imágenes que capturo en mi mente y las guardo en el mismo sitio dónde están sus consejos. 

No hay nada más grande que ellos.



miércoles, 25 de septiembre de 2013

National anthem.



La temperatura de aquella noche era soportable. La arena fría de la playa se colaba por los bolsillos de mis pantalones, el olor a agua salada y el sonido tranquilizador de las olas del mar hacían agradable estar allí de madrugada. 


-Venga, va, dime una canción que poner.

-Pon a Lana del Rey con National Anthem, que me encanta una parte de esa canción.

Creo que no pude decir mejor canción que acompañase al ambiente de aquella noche. Yo no paraba de darle caladas a cigarros que se consumían demasiado rápido o quizás yo era la que se estaba consumiendo por dentro. Había algo distinto en todo. Te tenía delante y te sentía a kilómetros. 

-Eh, eh, escucha. Es esta parte, no sé por qué pero todas las canciones tienen partes que nos gustan más.

-Vale- y mientras, atenta se pegaba el móvil al oído dejando una cara inexpresiva, estaba cómo en su mundo.- Me gusta, me gusta.- se rió.

La noche se llenó de olor a humo mezclado con su aroma y mis dudas. Mis preguntas a las que sólo el tiempo me dio la respuesta. Aquella noche, dormías a mi lado y seguía sintiéndote lejos, cómo si algo estuviese a punto de cambiar, por eso, ni siquiera pude cerrar los ojos. Y no me equivocaba, las cosas cambiaron y más rápido de lo que pensaba.
¿Y cómo cambian las cosas con los años, eh? El tiempo es capaz de curar y enseñar mucho. También deja ver con claridad cosas que antes no veías ni entendías. Y en parte, lo agradeces. Ya no te sientes cómo esa niña débil, bueno, ni siquiera te sientes una niña. Sientes que has crecido, que has podido con cosas que pensabas que serían cuestas hacia arriba demasiado empinadas y lo mejor es que aprendiste a dejar de vivir dependiendo de cosas que hace tiempo que dejaron de ocurrir. Es decir, has podido con todo, tú. A veces está bien recordar, echar la vista atrás, solamente para ver lo lejos que podemos llegar.






lunes, 26 de agosto de 2013

Declaración de intenciones.

Hoy, querido mundo, vengo a escribirte mi declaración de intenciones.
¿Sabes? A lo largo de mi corta pero intensa vida me he visto envuelta en muchas situaciones, y después de anclarme en las pérdidas, los golpes y las lágrimas de cristal he decidido darme paso, y darle paso a mi vida. Y voy a salir de esta y de todas las que vengan, porque tengo la fuerza suficiente, fuerza que día a día me has ido enseñando. Mi vida está llena de focos de luz que van a ayudarme a ello, lo sé, lo presentí en su momento y a día de hoy ya me lo han demostrado.
No voy a quedarme aquí sentada viendo pasar la vida, como vi pasar los que llegaron y los que por desgracia, ya no están, o tantas otras oportunidades que perdí por miedo a perder. Y aprenderé, como aprendí de los errores, como me enseñaste y enseñaron, creceré en todos los sentidos y de cada caída nacerá un impulso, un soplo de aire fresco. Se acabaron los verbos negativos, al menos en mi diccionario. Voy a brillar , pese a quien le pese, porque me lo merezco, porque me he cansado de no hacerlo. Los que quieran brillar conmigo siempre serán bienvenidos y los que no pierden el tiempo en intentar lo contrario. No hay vuelta atrás, la vida es demasiado corta para desperdiciarla. A partir de hoy no voy a soñar para vivir, voy a vivir para soñar .
Sé quién soy, pero nunca hasta dónde puedo llegar, porque siempre será más de lo previsto.

domingo, 28 de julio de 2013

Claro que tengo miedo y claro que no estás.

Hay que saber aceptar que la vida no es más que una montaña rusa, que hay momentos con subidas tan rápidas que jurarías estar a punto de tocar el cielo y bajadas tan repentinas que sientes que vas a estrellarte.

Como norma general, en momentos de euforia y momentos buenos, nunca te va a faltar gente alrededor. No vas a estar solo en una discoteca, ni en una fiesta, ni en una celebración.

Pero cuándo necesites esa ayuda, no verás más palabras sinceras más allá que las de tu familia. Que a veces siento que no existe esa persona que te coja de la mano y te diga que va a estar ahí. Ni la persona que hasta en el día más duro aparezca y no te suelte.
A veces creo que todo lo que no me importa arriesgar por los demás es todo eso que no recibo de vuelta cuándo soy yo la que necesita una mano.

Las personas buenas sufren hasta que se vuelven malas. Terminas cansándote de tanta decepción y termino sin confiar realmente en nadie.

lunes, 20 de mayo de 2013

miércoles, 1 de mayo de 2013

Verano.

"El dolor es proporcional a la belleza de lo vivido"

Yo sólo espero que Mayo no me devuelva su voz, su risa ni el recuerdo de esa apuesta. Tampoco espero que me recuerde que a veces cuánto más das por alguien, más resta.

Yo sólo espero que Junio no me traiga el olor de las vías de un tren, ni la impaciencia de llegar, ni la felicidad de estar en aquel lugar. 

Yo sólo espero que en San Juan, el mar no me devuelva todos los recuerdos de esa noche que en la que no me hacía  falta nada más.

Yo sólo espero que Julio no me recuerde esas canciones que me prohibí volver a escuchar, ni me recuerde cómo era de su mano caminar.

Yo sólo espero que Agosto no me muestre de nuevo el mejor amanecer que pude ver.

Yo sólo espero que Septiembre no sea tan duro, que no me deje vacía y que del amor yo me ría. 

Yo sólo espero que el verano no se haga eterno y que llegue pronto el invierno.