Supongo que ya estamos muy lejos de toda la vorágine de sensaciones y momentos vividos.
No lejos de tiempo sino de distancia. No distancia de kilómetros sino de ignorancia. De indiferencia tuya, mía.
Ahora estamos cerca de caretas, de supuestas fortalezas.
Ya no quedan restos de tus gritos, sólo silencio y mucho ruido en las noches que me ahogas.
Todos tus restos penden ahora de mis hilos, de mis inseguridades, de mis agobios. De mi miedo a volver a vivir algo parecido. De mi pena por verte como una desconocida. De tu manía por querernos enemigas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario