Quizás sólo se trate de cerrar los ojos y abrirlos mirando las cosas desde otro punto de vista.
Diariamente pasamos por alto millones de pequeños detalles que la vida, el día o las personas tienen con nosotros. Se trata de vivir pensando cómo aprovecharías este día si fuese el último, se trata de fijarse en lo más pequeño para poder llegar a ver lo grande.
Hablo de que en un día de lluvia en vez de esquivar los charcos puedes saltar sobre ellos con botas de agua y disfrutar de volver a sentirte niña.
Hablo de ignorar las heridas de dentro y recargarse con las cosas bonitas que te dicen a diario, que alguna gente te regala (sin esperar por ello nada a cambio).
Hablo de la gente que te asegura que sin tus cicatrices no serías tú (y las entiende) y también te aseguran que todas ellas se recogen en un mismo libro interior de "errores que no debo volver a cometer" y que así, juegas con ventaja en la vida.
Hablo de la gente que describe tus defectos como dones.
Y nos empeñamos en seguir poniendo altavoces a las palabras vacías de gente que sólo ha querido meternos ideas en la cabeza de alguien que no somos realmente. Nos empeñamos en escuchar lo que duele sin pararnos a cerrar los ojos, abrirlos y darnos cuenta de que a diario hay gente ofreciéndonos salvavidas en nuestro mar enturbiado.
Hoy me han regalado una visión desde fuera de mí misma. Alguien a quién quizás nunca he hecho ningún favor ni regalado ninguna palabra bonita en la vida y con quién coincido diariamente. Me gusta escuchar a los adultos hablar, han vivido más y por ello son sabios en muchos aspectos. Quizás me sorprende que me haya regalado esas palabras sin yo haberle hecho jamás el más mínimo gesto, y eso, me encanta. Me encanta la gente que da sin un por qué.
"Desde que eras una cría no he parado de verte siempre metida en líos y eso nunca te ha importado demasiado. Eres esa a la que le regañan y cuándo el profesor se da la vuelta te levantas y te pones a bailar y a hacerle burlas. Eres de esas que llegan por la mañana con ojos de una noche de no haber parado de llorar y nadie lo nota porque eres la primera en bromear con todos sin dejar que nadie, nadie, te vea por dentro ni se imagine las batallas que llevas perdidas contigo misma. Cualquiera como yo, pensaría que pasas del mundo, que te da todo igual. Pero hay que saber verte de cerca, siempre te he visto regalando consejos a quién ha necesitado tu ayuda, te he visto consolando a quién a llorado y te he visto compartiendo tus momentos con quién ha estado sólo. Así que hoy sólo quería decirte que te admiro, cría despreocupada con corazón enorme."
Y no sabéis lo feliz que me ha hecho que tras los cambios que he tenido que dar inconscientemente en estos últimos años, haya gente que siga sabiendo quién soy y siga sabiendo verme cómo quién he sido desde siempre y nunca he dejado de ser.
Quizás todos deberíamos ser más Amelié, saber ver esa mosca que hay en la película, preguntarnos cosas tan absurdas cómo ¿cuánta gente estará teniendo ahora mismo un orgasmo en mi ciudad?. Quizás deberíamos arriesgar más, querer más, besar más y sólo dañarnos si tenemos que mordernos. No hay que olvidar quienes somos, ni que sólo tenemos una vida para hacer todo eso que queremos.
Piensa que es la única vida que podemos compartir.-