Quizás la respuesta a todo
se encuentre en Barcelona,
en algún humilde piso
ya construido
o aún por construir,
pues nadie puede sentir que está muerto
con vistas a ese puerto.
Quizás la felicidad esté encerrada
en algún mimo de La Rambla
o en la fuente mágica de Montjuïc
reflejando los colores de tu falda.
Que a veces pienso en el futuro,
y me imagino dando vueltas por el pueblo español,
recorriendo cada ciudad de Andalucía
paseando de la mano
de alguien que me jure cada día que es mía.
Me imagino un día normal,
volver de trabajar
y que haya alguien con ganas de verme llegar.
Me imagino noches descubriendo nuevos momentos de la ciudad,
rincones dónde poder bailar,
sin prisas por llegar.
Quizás pasaría alguna noche de bar,
otra de verano tirada en la orilla con las mejores vistas al mar,
otra en algún hotel cometiendo algún exceso
de esos que llega el día siguiente
y no sientes el cuerpo.
Que no sé qué tendrá está ciudad que me incita a querer que mi destino, allí me haga llegar.

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