domingo, 29 de mayo de 2016


Dark and lonely, I need somebody to hold me.
Summer is in the air, baby, heaven is in your eyes...


La depresión no me deja sola.



Paz. Calma. 
En esta habitación dónde no tengo que dar explicaciones a nadie. Dónde no me tengo que poner una máscara para fingir que soy una más. Dónde puedo llorar sin secarme las lágrimas, sin tener que escuchar cómo algunos me recuerdan que "todo pasará" que "piense en otras cosas" y lo peor, que "deje de llorar". En mi habitación, dónde no tengo que huir de nada, la soledad y la depresión me acompañan. 
Pero te confieso algo: he pensado en alguien, en algo. He pensado en una salida, en una risa. En algo que se cuele en mis adentros y me libere de todos estos pensamientos.
Toda una vida escribiendo, pequeña. Toda una vida dando más de lo que podía dar por los demás. Y mírame ahora, llorando para nadie. Desahogándome en hojas de papel, en entradas de blog que nadie leerá. Dónde está ahora todo lo que merezco, dónde están mis ganas, mi hambre de mundo, mi fuerza, mi modo de volar sin alas, las noches hasta las tantas, mis sonrisas a las falsas, mis románticos insomnios que se traducían en versos de nostalgia.
Y como se dice en los funerales, hay gente que prefiero que me recuerde bailando. Y sobre todo tú, recuérdame comiéndome tu mundo y el mío con la impulsividad de una adolescente. Impulsividad... ya ni recuerdo que era eso.
Recuerdame bailando. Soñando. Cantando.
Pero recuerdame como era, no como soy.